miércoles, 28 de febrero de 2007

¿Es lícito censar a gente en un pueblo sólo para votar?

Artículo recuperado del antiguo blog de JS Abanilla

¿Es lícito censar a gente en un pueblo sólo para votar?

Cuando se acercan las elecciones municipales normalmente la gente más o menos cercana o próxima a esto de los partidos políticos empieza a moverse para prepararlas, que si las listas, que si ver quién sigue, quién no sigue, a quién se podría meter nuevo, y luego ver lo del programa electoral, qué poner, ver los problemas de cada sitio, cosas nuevas que proponer, aunque siempre se puede poner lo mismo que el año anterior, o bien no hacer programa electoral y así uno no se compromete a nada con los ciudadanos, y como se sabe que eso es algo que la gente no acostumbra a ver, pues ya se irán poniendo por ahí listas de cien mil mini obras que uno ha hecho en su gran parte gracias al dinero de la CCAA porque en el propio pueblo las arcas han estado todos estos años con más telarañas que otra cosa.

Ya viene de muchos años, -años ha habido para comprobarlo-, que este tipo de gente se mueve de motu propio o inducidos por sugerentes avisos de gente bien colocada en este sentido, para que hagan lo posible por devolver el favor o la buena acción que en tiempos se les hizo. Así, al margen de aquellos que siempre han llevado la fruta por cajas a determinadas casas, o los que hasta se han dedicado a hacer la comida a otras determinadas personas para conseguir algún favor personal, están los que se han dedicado a hacerle trampas a la ley electoral de una de las más flagrantes formas que hay de hacerlo, que es ofreciendo sus casas deshabitadas y algunas en estado de ruina para censar a personas de fuera con la única intención de votar a determinado partido. Esto que por ejemplo ya fue denunciado en Abanilla en las elecciones de 1999 por haber aumentado el censo en 340 personas de un año para otro muchas de las cuales lo fueron fraudulentamente, se materializó en la denuncia de una vivienda en manifiesta situación de ruina donde se había censado a una persona a sueldo del Ayuntamiento y a toda su familia, junto con otros dos trabajadores de otra determinada y conocida empresa que evidentemente estos no conocerían de nada.

Pasadas las elecciones estas personas se descensan y se vueven a sus lugares de origen y para las siguientes vuelven a hacer la misma operación. En el caso de personas que realmente son de Abanilla pero por motivos de trabajo viven en otras ciudades, o en el caso de personas que son familia de otras personas de Abanilla y que mantienen frecuente actividad en el pueblo y se censan en casas ofrecidas por estos (...), uno no tiene por menos que admitir estas pequeñas trampas de la ley. Pero no se puede permanecer impasible en el caso de personas que sin tener nada que ver realmente con el pueblo por arte de birlibirloque aparecen censados en casas que al comprobarlo resulta evidentemente imposible creer que ahí se puede vivir. ¿Y esto qué es? ¿Es esto un fraude a la ley? ¿O esto es un fraude a los ciudadanos? ¿Quién está realmente detrás de estas operaciones de transfuguismo censal? ¿Quién sugiere, ayuda y controla todas estas operaciones? ¿Por qué se juega y se manipula de esta forma con el deseo real de un pueblo que cuando le llaman a ejercer su derecho en las urnas, resulta que además de luchar contra los votos legítimamente emitidos en conciencia por otros ciudadanos, tienen que luchar contra los intereses de algunas determinadas personas colocadas en lo más alto del escalafón social de este pueblo, y que desde el poder se dedican a hacer y deshacer a sus anchas, dando y quitando a quien mejor les parece y pasándose en muchos casos la ley por el arco de triunfo?.

¿Es o no es esto un robo a mano armada y empezar el día de las elecciones con una manifiesta desventaja en el marcador? ¿Qué se puede hacer en estos casos? ¿Denunciar? ¿A quién?. En principio los españoles pueden desplazarse por el territorio nacional -y desde hace unos años europeo- como quieran, y en el caso del censo uno se censa supuestamente allí donde vive o de donde es para mejor organización de los organismos del estado, pero realmente cada cual puede censarse donde quiera, y es ahí donde ha de entrar en juego la ética de uno mismo y en su caso la de aquellos que incitan a terceros a estas actuaciones poco menos que fraudulentas.

¿Qué pueden hacer esos ciudadanos que van confiados a cambiar ya de una vez a las gentes que les gobiernan desde que tienen uso de razón y así abrir la ventana y que salga la mierda y la corrupción que hay ahí dentro, y resulta que por la noche ven que todo va a seguir igual otros cuatro años más porque algunos listos, -sin duda estomagos agradecidos que les dan igual los problemas reales a los que se enfrenta ahora el pueblo- han cogido y han censado a unas cuantas personas de forma fraudulenta en los dos últimos meses para llevarse las elecciones por la mano y mantener ahí en el poder a sus amigos de determinado partido porque en determinada ocasión les hicieron un favor con los medios y el dinero de todos los abanilleros?.

A toro pasado resulta dificil hacer nada, es previamente cuando se tienen que hacer la cosas, ahora ya no, porque puestos a hacer trampas el plazo para censarse en un pueblo acaba el 28 de febrero, pero si uno no quiere permitir que las cosas sigan igual como están sí que puede ofrecerse para ayudar en lo posible a que la ventaja de partida no sea tanta y si puede ser no sólo se reduzca sino que a posteriori incluso se le de la vuelta.

Son los propios ciudadanos los que se tienen que mojar y ofrecerse a los otros partidos que pueden cambiar las cosas, para que se cuente con ellos, para lo que sea aquello en lo que puedan ayudar, en hablar con la gente, en ayudar a las personas a ir a votar, a votar por correo, -que para eso también hay unos plazos previos-, incluso para ir de candidato en las listas electorales. Es la gente de un pueblo la que se tiene que concienciar de que son ellos los que tienen que arreglar su situación. Dificilmente nadie va ir a ayudarle a uno si antes no pide ayuda, ni tampoco se ofrece para ayudar. Por eso no vale el no hacer nada y quejarse de que siempre son las mismas caras las que se presentan, como tampoco vale el quedarse uno en casa o en la barra del bar hablando y criticando a los demás paisanos que aun teniendo como ellos su trabajo y su familia sí que se han tirado al ruedo a intentar -aunque no se lo crean-, hacer algo por ellos y el futuro de su pueblo aun a riesgo de perder mucho tiempo que no tendrían por qué perder y quedarse en sus casas como hacen ellos viendo cómo otros se los llevan en camiones mientras ellos siguen infelices con sus vidas normales viendo cómo las sociedades de otros pueblos avanzan a pasos de gigante mientras ellos siguen con la vida que sería la normal hace treinta años.

Un partido está para aglutinar esos deseos de los ciudadanos, pero no es un ente abstracto omnipotente ni alejado del mundo, sino que lo forman no sólo la gente realmente concienciada de un pueblo, -aquellos que están ahí toda la vida porque en sus familias han creído en eso de siempre-, sino que también un partido está abierto para que los ciudadanos vayan, se acerquen y ayuden, porque al fin y al cabo la labor política que se desarrolla es para el bien y mejora de la sociedad y de los ciudadanos. Se puede vivir ajeno a todo esto y desentenderse, y dedicarse uno a sus estudios o su trabajo, pero al final aunque no se lo crea, a uno siempre acaba afectándole en mayor o menor medida las decisiones que otros previamente han tomado por él, porque en esta vida, todo es política. Y entonces igual ya es tarde.

Curiosamente esa gente que sí que se moviliza para agradecer los favores, una vez terminado su cometido se desentienden de su fechoría y ahí se queda el pueblo cuatro años más siguiendo con más de lo mismo sólo para los mismos de siempre que tiene uno y sus allegados a su alrededor. Lo curioso es que la mayor parte de esa gente resulta que luego realmente pasan de la política y les da igual todo lo que pase en el mundo y por ende también en su pueblo, pero con su acción han ayudado a alterar fraudulentamente un resultado electoral, y han cooperado necesariamente para quizás robar a todo el pueblo sus sueños de cambio y de esperanza en que otro mundo es posible, y otro pueblo también era posible hasta que unos concejales pusieron Abanilla en venta y un alcalde la vendió por cachos al mejor postor.
Manuel Martínez Pérez
Secr. Gen. JS Abanilla
Coord. JSRM Comarca Huerta de Murcia y Oriental

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