viernes, 26 de agosto de 2011

La flexibilización de los contratos a tiempo parcial

La tasa media de empleo temporal en la UE es del 13,5%. En España es del 25,4% sólo superada por Polonia con el 26,5%. Sin embargo tener esa cifra no es algo tan maravilloso, pues hasta hace pocas fechas esta cifra era del 35% y si ha descendido hasta ese 25,4% ha sido debido a la crisis económica. Por otra parte, la tasa de paro juvenil de España es del 46,12% y esta es una cifra bastante preocupante.



Cuando Zapatero se presentó a las elecciones en su programa electoral llevaba el reducir esta altísima tasa de empleo temporal para conseguir una cierta "estabilidad en el trabajo". Así, en la página 24 tras reconocer la gran cantidad de contratos temporales (La presencia de altas tasas de temporalidad en la contratación laboral constituye el mayor reto al que nos enfrentamos para lograr un empleo de calidad en condiciones de igualdad de oportunidades, que propicie seguridad y estabilidad laboral.) posteriormente se decía "Se han de establecer medidas generales de política económica que incentiven la evolución de nuestra economía hacia aquellas actividades que crean y requieren de trabajos más cualificados y más estables" y para ello "deben adoptarse nuevas medidas que favorezcan que las necesidades temporales de larga duración de las empresas sean cubiertas también mediante contratos indefinidos."

Supresión de la prohibición de unir contratos temporales

Pese a las medidas adoptadas hasta ahora la verdad es que es complicado reducir la tasa de paro juvenil, por eso el Gobierno pretende luchar contra ella fomentando la contratación principalmente de los jóvenes parados.


Así, hoy 26 de agosto el Gobierno ha aprobado un Real Decreto para ahorrar 20.000 millones de euros. Entre las medidas está la privatización de la gestión de Barajas y el Prat, la salida a Bolsa del 30% de Loterías, o la subasta de frecuencias móviles.


El punto más polémico es el de medidas laborales pues suspende la prohibición de unir o encadenar contratos temporales durante dos años. Es decir, hace todo lo contrario de lo que había prometido en el programa electoral. Y es que hasta ahora, los trabajadores que en un periodo de 30 meses hubieran estado contratados con dos o más contratos durante más de 24 meses (seguidos o no) en la misma empresa para cubrir el mismo puesto de trabajo o uno diferente tenían que pasar a ser trabajadores fijos. Ahora con esta reforma, estas medidas se podrán aplicar a los jóvenes de 16 a 25 años que carezcan de cualificación profesional y será ampliable hasta los 30 años hasta 2013. Ahora lo anterior pasará a mejor vida y los empresarios podrán hacer todos los contratos temporales que les dé la gana y uno detrás de otro, imposibilitando por tanto el deseo de los trabajadores de un contrato más o menos fijo y seguro.

¿Qué ha pasado ahora para que esto se tire por tierra? En 2008 se estableció un progresivo aumento de la edad de jubilación hasta llegar a los 67 años, habida cuenta del grave problema demográfico que nos esperaba en los próximos veinte años dado que merced a la mejora de la sanidad, habrían más clases pasivas y jubilados que trabajadores cotizando, por lo que había que aumentar esa edad laboral para no ser tanto el esfuerzo de la caja de las pensiones. Esto pese a ser difícil de aceptar, bien explicado es sencillo de entender.


Las explicaciones que da el Gobierno son que toma estas medidas para favorecer la contratación. Las exigencias del BCE es dar más flexibilidad al mercado laboral de los jóvenes.


El que ahora se puedan encadenar contratos temporales por más de dos años hasta final de 2013. lo que favorecerá en realidad será la precariedad laboral contra la que tanto se luchó cuando llegó el Gobierno socialista en 2004, la cual tiene consecuencias nefastas en la economía, pues con la inseguridad, la gente gasta menos y baja el consumo,al bajar el consumo bajan la renta y la producción, lo que provoca despidos y aún más precariedad laboral.

El contrato de formación.
Hasta ahora, se podían contratar con esta modalidad a los jóvenes de entre 16 y 21 años y, excepcionalmente, hasta los 25 años hasta finales de 2011. Ahora con la modificación del contrato de formación, se amplía la edad a la que se puede hacer un contrato de formación hasta los 30 años. Este contrato será de dos años máximo, con posibilidad de prorrogar un año "en función de las necesidades de la empresa y del proceso formativo".


Dicho en otras palabras más comprensibles, esto es el sueño de cualquier empresario, pues el joven entra en la empresa con una beca en la que lejos de formarse hay que producir, luego se hace este contrato de formación de dos años con el SMI, luego dos años de contrato en prácticas con el 60% del salario del convenio el primer año y el 75% el segundo, lo cual encima ahora se puede hacer uno detrás de otro hasta los 30 años. Y si no, pues entonces a la calle y a empezar así de nuevo en otra empresa. ¿Y todo esto a quien beneficia? Muy fácil, a las empresas para que aumenten sus beneficios a costa de los trabajadores con este contrato y también a costa de pagar menos a la Seguridad Social.


Al menos se prorrogará la ayuda de los 400 € a las personas en paro que hayan agotado los subsidios o no tengan derecho a ellos.


La respuesta de los Sindicatos
Los sindicatos no han tardado mucho en hablar, y por ejemplo en UGT han dicho que suspender el encadenamiento de contratos temporales es apostar directamente por la temporalidad, el empleo de mala calidad y con menos derechos. 

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