sábado, 7 de julio de 2012

Javier Pedrero y "El secreto del mar menor"

A principios del mes de junio, el autor de este libro, Javier Pedrero, se acercó al colegio donde trabajaba, para presentarnos a los maestros del mismo el libro que acababa de escribir. Un libro que estaba presentando él mismo y que lo estaba distribuyendo personalmente en las librerías de los pueblos del mar menos. Tal y como nos dijo, este libro, y de ahí su título, tenía un secreto, el cual estaba escondido el mar menor. Es un libro de aventuras, de amor y de esperanza. Y con esos ingredientes, a partir de ahí, viene todo lo demás.

"El secreto del Mar Menor" arranca en la década de los 70 en Cartagena, con un trágico suceso que afecta a cuatro menores, y nos traslada después a una historia de amor que tiene como marco la ciudad de Roma en 2003, aquí surge un misterio, la necesaria búsqueda de un secreto que nos vuelve a situar en el litoral murciano y, más concretamente en los municipios del Mar Menor.

Sin ánimo de querer desvelar los misterios del libro, al menos sí se puede decir de qué va para crearle al posible lector las ganas de comprarlo y leerlo. Nota: Si no se encuentra en librerías, preguntar en la página del libro en Facebook.

El protagonista, Arturo Villa, -al igual que el autor-, nació en Cartagena, y siendo niño, fruto de las aventuras y correrías de los jóvenes de la época tiene un "afortunado" (para él) accidente en las ruinas de lo que hoy conocemos como el teatro romano, un recuerdo infausto el cual sin embargo le estará persiguiendo durante toda su vida. Y de allí saca un medallón con una misteriosa medusa y una más misteriosa aún parte trasera del mismo, portada y contraportada del libro, que es el objeto en cuestión sobre cuyos símbolos gira toda la aventura que queriéndolo o sin querer, le acontece muchos años después, cuando él vive y trabaja en la ciudad de Murcia y cuando ya casi no se acordaba de esto.

Tras un viaje a Roma, es introducido casi sin querer en una frenética aventura en la que junto con su amigo de infancia, el policía Pedro Barceló, investigan de una forma entre minuciosa y casual, el paradero de unas ánforas romanas, así como lo concerniente a la medicina romana que se realizaba en la época de Cristo en esta zona del mar menor, antiguamente conocido como "mar de Belich".

Así, el lector es transportado a una serie de localidades y rincones con encanto de la zona del mar menor y el campo de Cartagena, y aunque para no centrarse sólo aquí también haya escenas ubicadas en Murcia o en Madrid, la mayoría de la trama.

Restaurante "La Gaviota"
Partiendo de Santiago de la Ribera, principio y fin de la historia, lugar donde el protagonista ubica su residencia mientras tenga lugar esta búsqueda en el Bar Restaurante "la Gaviota", el lector irá haciendo un recorrido por algunos de los pueblos del mar menor, conociendo parte de su historia, hechos que acontecieron y que cambiaron para siempre la actual fisionomía de la laguna salada, como la apertura del puente del Estacio o la base aérea, pasando por Lo Pagán, San Pedro del Pinatar, la zona pesquera de Cuarteros junto a las Salinas de San Pedro, La Manga, Los Urrutias, Cabo de Palos, Los Alcázares, donde un hombre "el hombre palo", les contará una truculenta pero a la vez emotiva historia de la guerra civil, llena de dolor, angustia y rencor, actos salvajes realizados por su propia familia para salvar "el secreto" de manos ajenas. Unos hechos que son en cierto modo castigados al final dando en cierto modo así un perfil de novela negra al libro.

Y es que esta es una historia en la que se el protagonista emprende una búsqueda urgente por intentar salvar a Nicoletta, una mujer italiana, enferma y casi desahuciada por la medicina moderna, cuyo marido no se rinde a la evidencia de su pérdida y pone el dinero para que Arturo y su amigo Pedro encuentren su cura en el mar menor. Así, ellos se lanzan a buscar algo que realmente tampoco saben lo que es, aunque poco a poco empieza a darle forma y a ir juntando las piezas entorno al secreto de los ingredientes de los barros que se ponen de vez en cuando como medicina propia y que es guardado celosamente por una misteriosa, perversa, mafiosa, influyente y peligrosa antigua familia fascista, los Pacheco, que se creen únicos herederos y poseedores de la misma, la cual no comparten con nadie más fuera de la familia. Todo estos ingredientes, mezclados en la trama con los amores que hay entre los protagonistas, le dan al libro la tensión justa para mantenerle al lector enganchado hasta descubrir cuál es el final y si logran o no su objetivo.



Pero lo cierto es que lo diga la novela o no, la zona del mar menor es precisamente conocida por los barros marinos, que aportan infinidad de sales minerales para la salud, además de ser una muy buena terapia de relajación. Aunque a lo largo de la geografía de nuestro país existen muchas zonas con barros apropiados para la piel, los lodos del Mar Menor están considerados unos de los mejores del mundo junto a los del Mar Muerto.

Estos barros poseen un alto nivel de concentración en sales minerales. Algunas de las propiedades que tienen estos barros es que mejoran la piel, eliminan toxinas e hidratan la dermis. Además su aplicación sobre la piel es una técnica depurativa que ayuda a regular el organismo, neutraliza el PH de la piel y estimula la cicatrización de heridas. Por eso se le atribuyen muchas ropiedades terapéuticas. (párrafos tomados de Turijoven).


En la imagen, tomada el pasado mes de abril, el autor Javier Pedrero firmando ejemplares del libro en el Club Náutico de Lo Pagán, otro de los lugares que aparece en la novela.

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