sábado, 18 de mayo de 2013

Con Wert la educación vuelve al pasado


Desde que el PP tomó el poder a finales de 2011, ha venido atacando a los servicios públicos como la Educación y la Sanidad. Sectores que dijo Rajoy que eran los únicos que no iba a tocar y que sin embargo como nos descuidemos no va a dejar ni los cimientos. Los ataques a lo público y a los funcionarios han sido noticia un día sí y otro también con declaraciones como las del Ministro Wert, que no en vano es el peor valorado de los ministros de Rajoy con el 80% de rechazo a su gestión.


Durante la democracia se lograron importantes avances en el desarrollo de la escuela pública: incremento de centros y profesorado, bajada de ratios, ampliación de la edad escolar obligatoria, escolarización casi total desde los tres años, y mayor acceso a estudios superiores de las capas populares. La ley Wert supone ir contra todo lo que se ha conseguido en la democracia para con una postura mercantilista y privatizadora, se le dé mayor beneficio del sector privado

Desde que se inició el proceso de redacción de la LOMCE y se publicó el anteproyecto en septiembre de 2012, hasta su aprobación en el Consejo de Ministros este 17 de mayo de 2013, esta ley ha sido criticada no sólo por la comunicad educativa, sino por toda la sociedad, y además ha sido denunciada como regresiva, pues lejos de avanzar, nos hace retroceder al pasado.

A finales de 2013, alguien tan reconocido como Federico Mayor Zaragoza (ex director general de la UNESCO), hizo "un llamamiento a la objeción de conciencia de esta ley antidemocrática y segregadora." 

En el PP lo que hacen realmente es meternos en el DeLorean y mientras el resto de países avanza hacia el futuro, ellos lo que hacen es llevarnos poco a poco hacia el pasado. Así, con decisiones como darle la misma importancia a la religión que a otras materias como las matemáticas, esta ley no difiere mucho de la ley de educación de 1945, en pleno apogeo franquista.

Se vuelve a las clases masificadas, a las clases con crucifijos en las paredes, donde se supone que todos los alumnos son iguales y tienen las mismas capacidades porque ya se les ha separado antes, ya sea segregados por sexo, vía reválida para quitarse de encima a los que no valen, o vía reducción de becas para que no todo el mundo pueda estudiar sino sólo los muy buenos y en todo caso los que se lo puedan pagar sus familias.

Con la excusa de la crisis económica, el PP está consiguiendo imponer su ideología de recorte y adelgazamiento del estado social y de bienestar. Y además los ciudadanos están callados porque encima es que creen que eso es lo único que se puede hacer porque hay que ahorrar. Pero se equivocan. La LOMCE representa la vuelta al pasado, la vuelta al clasismo y a la exclusión. A una época en la que sólo podían estudiar aquellos que tuvieran medios económicos. Una época en la que no había becas. Y además, la recuperación de las reválidas provocará la continua segregación del alumnado en buenos y no tan buenos, para ir dejando al margen a los menos válidos desde tempranas edades.

La LOMCE aumenta el autoritarismo: De las administraciones para designar a los directores, y de los directores que tendrán poder plenipotenciario para  por ejemplo decidir si un docente trabajo o no en ese centro, así como poder designar a alguien en calidad de "experto" sin tener que haber pasado previamente ningún proceso selectivo. Con la LOMCE, los padres pierden la mayoría en el Consejo Escolar. Y la ratio de alumnos por clase sigue aumentando, un 10%, para que los alumnos con más dificultades tengan más problemas y que nadie se los resuelva por incapacidad de los docentes que no lleguen a poder atender a todos los alumnos y tengan que cumplir la programación.

En comunidades autónomas como Cataluña no ha gustado nada esta ley, pues no sólo se rebaja de grado la lengua autonómica (catalán, euskera, gallego...) sino que el Estado pagará la enseñanza en castellano a aquellos padres que así lo deseen, y luego les pasará la factura a las CCAA vía reducción de la dotación anual.

Pese a que el Ministro Wert ha dicho que "hará lo que esté en su mano para conseguir el consenso", la realidad es que esto no le preocupa lo más mínimo pues la LOMCE no cuenta ni con el apoyo de la comunidad educativa, ni del Consejo de Estado, ni de ningún partido salvo el PP (La LOE fue aprobada en 2006 por 181 votos, con el apoyo de 5 partidos y sólo el PP se opuso y dos se abstuvieron. Ahora dicen que con los 185 del PP está suficientemente legitimada).


Sin embargo en la realidad tan sólo la apoya la Conferencia Episcopal pues por fin han conseguido lo que tenían con la LGE de 1970 y que perdieron posteriormente, y es que la nota de la asignatura de religión contara para la nota media y la obtención de becas (quien pille una porque van a menos) igual que otras como lengua o matemáticas. Es decir, que conocer el misterio de la Santísima Trinidad o el milagro de los panes y los peces valdrá igual que conocer el teorema de Pitágoras. Sin embargo los profesores de religión seguirán siendo nombrados por los obispos y pagados por el erario público. ¿Es esto normal tener así un trabajo público a dedo?.
La ley, que iba a ser aprobada la semana anterior, tuvo que ser pospuesta, según se dijo al principio, por unos supuestos errores en la memoria económica de la misma, y no es de extrañar, pues pese a ser súper secreta, ya en febrero se denunció desde CCOO que había errores de cálculo y partidas ausentes como la FP Dual, que quintuplicaban el presupuesto que el propio Ministerio ofrecía en su web. Según se ha dicho después, para atender a las indicaciones del Consejo de Estado, a las cuales tampoco han hecho caso.


Para el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, el ministro Wert ha logrado generar un amplio consenso social en torno a la reforma educativa, consenso que se puso de manifiesto en la huelga del 9 de mayo convocada de forma conjunta por primera vez por sindicatos, asociaciones de padres y de alumnos. Y todos ellos, profesores, padres y alumnos están de acuerdo en que la LOMCE es una pésima ley. Es una ley cargada de ideología que supone un retroceso de varias décadas. Mientras el reto de los sistemas educativos de hoy día es integrar a aquellos alumnos que más dificultades tienen, la LOMCE los segrega. En nuestra sociedad, la educación pública garantiza la equidad y la igualdad de oportunidades, pero sin embargo la reforma educativa de Wert va en sentido contrario, pues lo que propicia es el beneficio de la enseñanza privada.


La LOCE (Ley de Calidad) fue la ley de educación que realizó el gobierno del PP de Aznar, y fue una ley que ni siquiera se llegó a implantar, pues al igual que con esta, la comunidad educativa estaba en contra, y fue derogada por Zapatero. Esta otra ley, que vendría a "mejorar" esa "calidad" de la enseñanza ya ha anunciado Rubalcaba que "será una ley efímera, la primera que derogue el próximo gobierno socialista".

En su intervención en Oviedo al respecto de este asunto, Rubalcaba advirtió a las editoriales para que no cambien los libros de texto, pues esta ley tiene fecha de caducidad, y si no se introducen cambios, se exigirá la revisión de los acuerdos con la Santa Sede. Así lo espero.

Dentro de las espeluznantes medidas de la LOMCE se encuentran las siguientes:

- La religión contará para la nota media, es decir, influirá a la hora de conceder las becas.
- Se elimina Educación para la Ciudadanía.
- Mantiene los conciertos a escuelas que segregan por sexo (mayoritariamente del Opus Dei).
- Los niños de 10 años tendrán que hacer una reválida al pasar de etapa. No los expulsará, pero contará en su expediente.
- Se elige itinerario a los 15 años. Los buenos alumnos seguirán por la vía académica y los malos por la profesional.
- Se hará la reválida para obtener la ESO. Si no se aprueba, no se obtiene el graduado escolar.
- Los contenidos de las materias troncales serán indicados y evaluados desde fuera de las autonomías, favoreciendo la españolización.
- Se suprimen las competencias de los Consejos Escolares, dando total poder a los directores de los centros.

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