viernes, 7 de noviembre de 2008

Apuntes sobre la Memoria Histórica en Murcia

La Coordinadora para la Memoria Histórica y Democrática de Madrid, ha convocado hoy 7 de noviembre un acto conmemorativo para recordar que tal día como hoy pero del año 1936 fue cuando comenzó la batalla y lucha por la defensa de la capital de España frente a las tropas del ejército sublevado comandado por el General Mola junto con la ayuda de mercenarios extranjeros, marroquíes, así como enviados por los gobiernos fascistas italianos, y nazis alemanes.

Eso fue en 1936, y por la historia ya sabemos lo que pasó después. Curiosamente sólo tres años después, con la Guerra ya terminada, pero con la represión franquista que no había hecho sino empezar, entre otros, ese mismo día, Francisco Gilbel, Secretario General de Juventudes Socialistas de Yecla (Murcia) moría asesinado por las fuerzas fascistas. Y 69 años después, con toda la vorágine de la actualidad memorialística, que se sepa, nadie lo ha recordado oficialmente (así pues habrá que trasladar el mensaje al compañero David para que se acuerde el año que viene y organice algo decente ya que es número redondo).

Como decía, con la que está cayendo con la así conocida como Ley de "Memoria Histórica", y con los representantes de la derecha diciendo cosas tan demagógicas como que "abrir ahora las fosas es reabrir heridas que ya estaban cerradas", o que "ellos no miran para atrás, sino hacia adelante" (seguramente ellos no tienen a los huesos de sus abuelos enterrados en cualquier cuneta, sino en buenas fosas con buenos mármoles), incluso con lo de la investigación del juez Garzón de por medio para condenar a Franco por crímenes contra la Humanidad, y con el importante asunto de ver si se desentierran o no los restos de Federico García Lorca (por si se monta un espectáculo en plan circense, con la gente ahí echando fotos), sin embargo la izquierda sigue acomplejada en este asunto y no termina de querer dejar las cosas en su sitio.



Si bien todo este asunto de la República y la Guerra, al principio sólo era mantenido por unos cuantos historiadores, investigadores y personas interesadas en el tema, lo cierto es que mediáticamente fue este Gobierno de Zapatero el que le dio más importancia al asunto al decir que iba a hacer una Ley de Memoria Histórica, (que luego salió como salió, con sus cosas buenas, como la retirada de símbolos y nombres de calles que hicieran referencia a dicho período, pero en el asunto más importante, el referido a las víctimas de la represión, precisamente con la postura contraria de gran parte de las Asociaciones de Memoria Histórica, que mantenían que esto no era lo que ellos querían, pues ellos pedían que mediante la Ley, se realizara también la anulación de las sentencias de los tribunales franquistas, pues estos tenían legitimidad (...) porque se la había dado el Caudillo, el cual mandaba de forma ilegal, con lo cual los "ajusticiamientos" del Régimen no serían ya tales, sino que serían asesinatos, y por tanto pasarían a ser crímenes perseguibles por la Ley.

Pero su ponente el socialista Ramón Jáuregui, mantuvo su postura hasta el final, y decía que esto no podía ser, pues estos tenían legitimidad ya que nos guste o no, quien mandaba era quien mandaba, y una ley actual no podía cambiar la Historia, y es que claro, si seguíamos llevando esto más allá, si nos cargábamos la legitimidad de Franco, también nos podíamos cargar todas sus decisiones mientras estuvo en el poder, y no sólo las "pequeñas cosas" de trámite como por ejemplo firmar los títulos universitarios, sino también las de trazo grueso, como por ejemplo su elección de Juan Carlos de Borbón como Príncipe de Asturias y legítimo heredero suyo. Y esto ya es que son palabras mayúsculas. Así que en la práctica, la Ley se quedó en poco más que restituir a los asesinados su buen nombre, y en darles unas ayudas económicas, o por el tiempo pasado en prisiones. Pero de declarar nulas las sentencias de muerte, nada de nada.

Sin embargo, tantos años después, una vez pasada la Guerra, la Transición, y con treinta años de democracia a las espaldas, España aún sigue sin querer liquidar este asunto con decencia. En otros países que han sufrido la barbarie fascista, como Alemania o Italia, sería impensable y hasta sancionable con prisión, que pasaran cosas que aquí vemos, como el ver banderas del aguilucho en las manifestaciones del PP, y no podemos hacer nada. Así que pese la Ley (con sus deficiencias incluidas) no parece que haya servido de mucho para que cambien estas circunstancias y la sociedad sigue sin querer depurar aquellos años. Y ahora, incluso con el auto de Garzón, hasta el Pleno de la Sala de lo Penal se tuvo que reunir de urgencia para ver si Garzón era competente o no para juzgar esto (y decidió paralizar la apertura de fosas no sea que se hiciera algo irreparable y luego no se pudiera volver atrás), y hasta el fiscal Javier Zaragoza (amigo suyo, que se supone que sigue las directrices del Fiscal General del Estado), en vez de perseguir el crimen, se ha puesto en contra suya para según él "defender la legalidad", pero en la práctica impedir la labor de Garzón. Y no sólo eso, es que hasta el Instituto Nacional de Toxicología ha dicho que identificar a los desaparecidos y fusilados durante la GCE y el posterior franquismo, costaría unos 137 millones de euros.


Así pues en España el tratar con decoro el asunto de la Memoria Histórica es algo difícil, pero sin embargo se hace, y decentemente. Sin embargo en la Región de Murcia, por lo visto tantos años después, aún se está cautiva del pasado y se vive con miedo y con recelo, no se sabe muy bien por qué, por si vuelven otra vez los fantasmas que se quedaron sueltos por aquí, o por qué, pero el hecho es que incluso desde el PSRM se mira este asunto con bastante incomodidad, no sea que la derecha se eche encima y tuvieran otro motivo más para criticar. Y mensajes que dichos fuera igual podrían entenderse por un determinado público como "emotivos", aquí son entendidos como "radicales", y por tanto son relegados al silencio. Y de hecho el que ondee una bandera republicana en un acto histórico de esta época, es entendido como lo que es, la bandera oficial de la II República (en la que no sólo mandaba la izquierda, también mandó la CEDA que era de derechas), y sin embargo, por lo que sea, aquí en Murcia, esta es unívocamente relacionada con la izquierda, y además la izquierda "radical". Igual porque son los únicos que hoy la siguen levantando por aquí.


Dicho lo anterior, no se puede negar el aporte del "ruido" mediático sobre la Ley para que se hable del tema de la MH durante estos últimos años, así como tampoco se puede negar la ayuda hecha por el reciente auto de Garzón. Pero sin embargo el desconocimiento al respecto sobre el asunto sigue siendo muy grande. Lo primero que llama la atención es que incluso quien habla de ello incluso con toda la buena fe del mundo, relaciona y confunde el término "Justicia" con el de "Beneficiencia". Y están en un error, pues la justicia, la imparten los jueces y esta consiste en atribuir a las personas el reconocimiento de sus derechos tangibles e intangibles que por ley les pertenece. Mientras que la beneficencia es una especie de concesión basada en el reconocimiento de méritos no vinculantes para nadie, hacia una persona o institución. Por lo tanto la Justicia ni quita ni pone, sólo "devuelve". Y por eso la beneficencia de los reconocimientos "morales" que otorga la Ley de la Memoria a las víctimas (que entre otras pocas cosas más es en lo que se quedó), parece que lo que hace es enaltecer al que la da, en vez de al que la recibe.

El pasado 15 de octubre, dentro de las puestas en escena de los temas que al PP no le interesa que se hable, el cómico italiano Leo Bassi quiso contar en su Bassibus con la participación de Floren Dimas, Presidente de la Asociación Amigos de los Caidos por la Libertad, quien brevemente y para no aburrir demasiado al muy concurrido público que acudió al evento, contó por encima de qué va eso de la Memoria Histórica y de qué es lo que realmente se persigue, que no es sino el reconocimiento de dignidad de esas personas que cayeron defendiendo el Gobierno Democrático de la II República, así como a los que poteriormente sufrieron represión por causa de sus ideales de libertad y contrarias al ideal fascista.


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